10 claves para elegir el mejor calzado de seguridad

Termina la jornada de trabajo y empiezas a quitarte las botas de seguridad. Cuando por fin sacas los pies notas una doble sensación: alivio y dolor. Es entonces cuando te preguntas cuál sería el mejor calzado de seguridad que podrías llevar para que no sucediera eso.

¿Te resulta familiar esta escena? Si eres usuario de calzado de seguridad desde hace un tiempo, seguramente sí. Y además sabrás que llegar a una solución óptima no siempre es fácil.

Tranquilo. No eres al único al que le sucede. En un país como España, con cerca del 30% de su fuerza de trabajo llevando calzado profesional (calzado de seguridad o calzado de uso profesional), está a la orden del día.

El calzado de trabajo con protección sirve precisamente para eso: proteger los pies de la persona que lo lleva. Sin embargo, no todos los modelos son iguales ni las circunstancias de cada uno las mismas.

Hay múltiples variables que harán que un modelo concreto sea el que mejor se adapta a ti y no a otra persona. Analizar con detalle estas variables te permitirá tomar una decisión informada. De este modo, acertar en la elección será mucho más sencillo.

A continuación te damos 10 claves para elegir el mejor calzado de seguridad. ¿Nos acompañas en el camino?

A qué te dedicas

Lo más básico de todo es tener clara tu profesión y las exigencias de la misma.

Aunque parezca algo obvio, siempre es recomendable que empieces de este modo. Si quieres un análisis completo, empieza por lo básico. Así, conseguir el mejor calzado de seguridad será algo relativamente sencillo.

Vamos a ver este proceso con un par de ejemplos prácticos.

Supongamos que eres fontanero. Tu trabajo habitual es ir a casa de tus clientes a arreglar o instalar cosas. Es posible que incluso para ciertos trabajos no necesites ni calzado de seguridad (para cambiar el mecanismo de una cisterna, por ejemplo). Pero digamos que, por precaución, prefieres utilizarlo.

¿Qué es más recomendable usar? ¿Una bota o un zapato? La bota te sujetará más el tobillo, mientras que con el zapato tendrás más libertad de movimiento. Teniendo en cuenta que te vas a agachar constantemente, quizás el zapato sea más adecuado.

Ahora supongamos que eres el encargado de equipar al personal de cocina del restaurante de moda de la ciudad. Hay un ritmo frenético entre los fogones y cualquier descuido puede costar caro. Tu personal es altamente eficiente y casi nunca ocurre ningún accidente. Sin embargo, si una olla se cae encima del pie de alguien puede suponer la rotura de algún hueso y un serio problema para el restaurante. El uso de calzado de seguridad en este caso es imprescindible.

¿Qué elegirías en este caso? Desde nuestro punto de vista, algo que fuera cómodo. En la cocina la velocidad es fundamental y si eliminas en la medida de lo posible los elementos que molesten al trabajador, mejor rendirán. Hay estudios que incluso hablan de un incremento de la productividad en torno al 25% por hacerle la vida más fácil a los trabajadores. No merece la pena que por algo así la calidad del trabajo se vea comprometida.

Dónde lo vas a utilizar

Después de tener claro para qué vas a utilizar el calzado de seguridad, toca analizar el lugar donde lo harás. Porque, efectivamente, las circunstancias en las que se emplea el calzado de trabajo son tan importantes como para qué se utiliza.

La principal pregunta que te tienes que hacer es si lo vas a usar en el interior o el exterior. En función de tu respuesta, será recomendable centrarse en un tipo de zapatos u otro. Así, para trabajos en exterior es recomendable utilizar calzado hidrofugado (S2 en adelante). Por su parte, en el interior puedes permitirte utilizar zapatos no hidrofugados (S1).

Volviendo a nuestros ejemplos prácticos, nuestro amigo fontanero tendría que ver si sólo utiliza el calzado en casas particulares o si también lo lleva puesto mientras se traslada de unos sitios a otros. Si es así, quizás le interesaría más utilizar zapatillas de seguridad hidrofugadas por si rompe a llover mientras está en la calle.

Si una cocina se caracteriza por algo, es por la gran abundancia de agua. Ello obliga a que el calzado sea hidrofugado para que los pies de nuestros cocineros no terminen mojados.

Pero el agua tiene otra consecuencia más en este ejemplo. La piel de los zapatos, cuando está continuamente húmeda, tiende a cuartearse. La aparición de estas pequeñas grietas se ve agravada por los movimientos que hacen los pies cuando nos agachamos y levantamos. Por este motivo, si suministrases zapatos de piel estándar a los cocineros de tu restaurante, estarían totalmente destrozados después de pocos meses de uso.

Por suerte, hoy en día casi todo está inventado y existen pieles sintéticas que ofrecen una gran resistencia a la presencia de agua con unos niveles de transpiración óptimos. Así, si tuvieras que equipar al personal de tu cocina, tendrías que elegir zapatos hidrofugados y fabricados con microfibra.

Ahora pasemos al siguiente punto: cómo es el ambiente en el que se desarrolla el trabajo.

Qué tipo de ambiente hay (temperatura, humedad, etc.)

Una vez hayas determinado el uso exterior o interior que vayas a darle a las botas, llega el momento de analizar las condiciones atmosféricas de la zona en la que desarrollas tu actividad.

Si trabajas al aire libre, la climatología del lugar en el que vivas puede marcar qué elegir. El clima en Sevilla nada tiene que ver con el de León, ¿verdad? Por este motivo, prácticamente siempre necesitarás productos diferentes.

Los principales factores ambientales que te condicionarán a la hora de elegir el calzado son dos: temperatura y pluviosidad/humedad.

La temperatura afecta en los materiales utilizados en la fabricación del calzado de trabajo. Así, en climas de temperaturas altas, es más recomendable que elijas materiales livianos y muy transpirables, pues tus pies estarán más secos y, en definitiva, será más agradable llevar los zapatos. Materiales como el serraje o modelos de zapatillas de seguridad fabricadas con mesh pueden ser muy recomendables en estos climas.

En zonas con temperaturas frías (sin llegar a ser extremas) funcionarán mejor botas de seguridad fabricadas en piel, pues protegen más los pies. Si las temperaturas son muy bajas, incluso tendrías que recurrir a modelos forrados en su interior o a calcetines especiales.

En cuanto a la cantidad de lluvias existente, si vives en una zona relativamente seca puedes permitirte llevar calzado fabricado con materiales sin hidrofugar o hidrofugados (por si empieza a llover). Ahora bien, si tu actividad profesional se desarrolla en lugares con elevada humedad y lluvias frecuentes, elige sin duda calzado de seguridad con membrana impermeable y transpirable. La transpiración en estos modelos se puede ver ligeramente comprometida, pero siempre tendrás los pies secos.

Volviendo a los ejemplos del fontanero y el personal de cocina que nos ocupan, tanto uno como otro son actividades que se desarrollan en el interior, por lo que no habría que tener consideraciones especiales en este sentido. Sólo en el caso de un fontanero que trabajase mucho tiempo en exterior en zonas con lluvias muy abundantes podría plantearse utilizar calzado con membrana.

A qué riesgos vas a estar sometido (presencia de clavos, suelos resbaladizos, etc.)

Lo siguiente que tendrías que hacer es analizar tu lugar de trabajo y evaluar los riesgos a los que tú o tus trabajadores vais a estar sometidos. ¿Existe peligro de perforación por la presencia de elementos punzantes? ¿Los suelos están bien mantenidos y limpios, sin que haya ningún peligro de punzonamiento? ¿Hay agua u otro líquido en abundancia en el suelo que lo haga especialmente resbaladizo? ¿En tu área de trabajo se producen chispas? ¿Se te ocurre algún otro riesgo distinto a estos?

En este apartado tendrías que analizar los riesgos estándar. Aquí entrarían todos aquellos que no añaden ninguna característica especial al calzado para combatirlos. En la práctica, serán los riesgos habituales para el 90% de los trabajadores, por lo que es muy probable que te encuentres en este grupo. Si no es así, las características especiales las trataremos en el siguiente apartado.

Principales peligros para el usuario

  1. Peligro de punzonamiento. Este riesgo se soluciona con una plantilla antiperforación. Si en tu puesto de trabajo hay cualquier elemento que pueda perforar la suela de los zapatos y clavarse en tu pie, debes utilizar calzado con puntera y plantilla de seguridad. El que sea S1P o S3 dependerá de si el calzado está hidrofugado o no.
  2. Suelos sin elementos peligrosos. Si no existe riesgo de que algo se te clave en el pie, puedes elegir unas botas de seguridad sin plantilla. Ahorrarás algo de dinero, aunque el peso será muy similar, pues las plantillas textiles son muy ligeras.
  3. Suelos resbaladizos. A veces ignorados, los suelos resbaladizos pueden ser un grave problema para cualquier trabajador. Si tu caso es este, te recomendamos que escojas calzado con el piso de un material antideslizante como el caucho. El que la certificación clasifique el zapato como SRC no quiere decir que sea más antideslizante (esta visión está muy extendida), sino que su uso en distintas superficies es conforme a la norma. Por tanto, fíjate más en los materiales y menos en esta nomenclatura por sí sola.
  4. Ambiente con chispas. Si tu trabajo está relacionado con la soldadura, es recomendable que utilices botas con protección en el empeine (las conocidas botas de soldador). Si no lo haces, las chispas quemarán continuamente los cordones. Del mismo modo, evita los modelos que no sean de piel, pues se quemarán con la primera chispa.

 

Principales riesgos estándar

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Volviendo a los ejemplos que nos ocupan, según estos riesgos nuestro fontanero tendría varias opciones. Si trabaja en obras, debería utilizar calzado S3 (le protegerá frente a posibles clavos y no se mojará si llueve). Si sólo lo hace en casas particulares, podría utilizar calzado S1 o S2.

En cuanto al cocinero, debería utilizar un zapato con puntera de seguridad e hidrofugado (S2). En el suelo no habrá elementos punzantes, pero sí puede caerle agua encima. El que esté fabricado con materiales como la microfibra, más resistente a la humedad, prolongará la vida del zapato sin que la transpiración se vea notablemente resentida. Además, podrá lavarlo en la lavadora sin ningún problema. Por último, sería recomendable un calzado muy antideslizante, con materiales como el caucho.

¿Hay alguna circunstancia especial a considerar? (motosierras, ESD, alta tensión, etc.)

Como no hay dos trabajos que sean iguales, el último punto relativo a la seguridad que debes tener en cuenta es el de las circunstancias especiales.

¿Tiene tu profesión alguna característica que condicione el equipamiento a utilizar? Esto es lo primero que te debes preguntar. Si desconoces la respuesta, busca a alguien que te eche una mano.

Aquí te enumeramos algunos ejemplos de circunstancias especiales: trabajos con motosierras, en atmósferas explosivas, en ambientes ESD, con riesgo eléctrico, en zonas con suelos con temperaturas elevadas, en las que se utilizan productos químicos agresivos…

A continuación veremos cómo actuar ante varios de estos ejemplos.

Si empleas motosierras en tu trabajo, el calzado (al igual que la ropa) que utilices debe estar específicamente diseñado para ello. En el caso del calzado, debe cumplir con la norma UNE-EN ISO 17249:2014 y estar marcado con un símbolo de una motosierra en el exterior. Además, debe incluir el grado de protección (de 1 a 4), en función de la velocidad de la cadena de la motosierra con la que se haya hecho el ensayo.

Los materiales con los que están fabricadas estas botas deben parar la cadena de la motosierra en caso de que entre en contacto con ellas. Así, se impide que se produzcan cortes en los pies si hay un accidente.

Otro lugar conflictivo son las fábricas de componentes electrónicos, pues las descargas electrostáticas pueden dañarlos. Para solventar este riesgo, se tiene que crear un área de protección electrostática (EPA) en la que se desarrolle el trabajo. Todo objeto que se encuentre en dicha área debe ser ESD (descarga electrostática) ya que previene contra el fenómeno electrostático. El equipamiento que lleves (incluido el calzado) también debe serlo. Por lo tanto, si eres un responsable de una empresa de este tipo, es de vital importancia que conozcas las características del proceso de fabricación para elegir el calzado adecuado para los trabajadores. El calzado de seguridad ESD siempre debe estar identificado con un símbolo de colores amarillo y negro.

El último ejemplo es el del calzado resistente a productos químicos. En este caso en concreto, se debe proteger los pies del usuario de forma específica si durante el trabajo se utiliza un producto químico agresivo. La norma indica dos posibilidades: que el calzado no esté fabricado en cuero o que lo esté en cuero, caucho o materiales poliméricos. Independientemente del material con el que se fabrique el calzado, sólo protegerá frente a los productos indicados por el fabricante en sus instrucciones de uso.

 

Certificaciones especiales calzado de seguridad

 

Volviendo a los ejemplos del fontanero y el cocinero, a priori ninguna de estas dos profesiones estaría sujeta a circunstancias especiales, por lo que no sería necesario tener ninguna precaución adicional.

Cuántas horas a la semana vas a llevar puesto el calzado de seguridad

Una vez terminados los riesgos mecánicos, habría que entrar a considerar aquello menos evidente. A la hora de elegir el mejor calzado de seguridad, asegurarse que cubre todos los posibles riesgos que tu trabajo implica es fundamental.

Sin embargo, muchas veces se olvida que tan importante como ello es que la persona que utiliza el calzado de trabajo esté cómodo. Si el trabajador está incómodo puede producirse riesgo de lesiones leves (como rozaduras) o incluso de mayor gravedad (pinzamientos o contracturas debido a malas pisadas de forma continuada).

Habitualmente, el empleo de materiales más básicos hace más fácil que ocurran estos episodios. Y, como sucede con casi todo, cuanto más básicos sean los materiales, más económico será el producto final. Así pues, como primera medida de precaución, recela del calzado de seguridad extremadamente barato. Al menos sin preguntarte previamente por qué lo es y analizarlo.

A pesar de ello, hay ocasiones en que no merece la pena gastarse mucho dinero, pues no lo vas a amortizar. Una de las razones más habituales para ello es el tiempo de utilización diario.

Pongamos que por tu profesión no necesitas utilizar calzado de seguridad, pero visitas de forma esporádica lugares en los que es obligatorio llevarlo. ¿Crees necesario gastarte el mismo dinero que si lo llevaras todos los días durante 8 horas? Probablemente tu respuesta sea un no rotundo.

En cambio, si por tu trabajo tienes que llevar muchas horas al día el calzado, quizás la respuesta sea distinta. Si ése es el caso, seguramente estés más interesado en evitar problemas en tus pies (al fin y al cabo los pies son tuyos) que en ahorrarte 10 €. ¿Ves lógico gastarte más dinero en los zapatos que te pones un día a la semana que en el que utilizas todos los días?

Si en tu empresa no son conscientes de las bajas laborales que se evitan eligiendo unos buenos zapatos de seguridad y te dan un producto de baja calidad, intenta que, al menos, te permitan utilizar los que mejor te vengan (aunque la diferencia de precio tenga que salir de tu bolsillo). Te aseguro que el gasto merece la pena.

 

Estadísticas-calzado-de-seguridad

 

Volviendo a nuestro fontanero y nuestro cocinero, ambos llevan el calzado durante muchas horas diarias. Por ello, en estos casos en concreto, siempre recomendaría utilizar unos buenos zapatos que hagan que los pies no sufran más de lo necesario.

Qué beneficios quiero obtener del calzado de seguridad

Llegados a este punto, deberías tener claro lo que puedes obtener de unas botas de seguridad y los criterios para elegirlas. A modo de resumen, se centraría en los siguientes aspectos:

  • Que cubran los riesgos a los que vas a estar sometido por tu profesión.
  • Que sean cómodas.
  • Que la calidad de los materiales empleados haga que duren más tiempo en buen estado.
  • Que su diseño te resulte atractivo.
  • Que tengan un precio que estés dispuesto a pagar.

 

Criterios para elegir calzado de seguridad

 

A grandes rasgos, tu decisión se basará en la combinación de los 5 elementos arriba mencionados. Dependerá de ti y tus circunstancias que el cóctel resultante sea uno u otro.

De los cinco, el apartado de los riesgos es el único que no está sujeto a valoración subjetiva. Cada trabajo tiene sus necesidades y si, por ejemplo, necesitas unas zapatillas de seguridad con plantilla antiperforación, no podrás utilizar unas que no la tengan.

Por tanto, tendrás que centrarte en los otros cuatro criterios: calidad, comodidad, diseño y precio.

Cómo identificar la calidad del calzado de seguridad

Calidad y comodidad suelen ser dos caras de la misma moneda, aunque no siempre es así.

La calidad la marca la procedencia de los materiales con los que están hechas las botas de seguridad. Sin embargo, para alguien que no tenga conocimientos en la fabricación de calzado es muy complicado identificar los elementos a tener en cuenta. Por eso, te indicamos una serie de pistas para distinguir unas botas de calidad de otras que no lo son:

  • Procedencia de la piel. Las pieles utilizadas no siempre son iguales en todos los zapatos. Si quieres un calzado de calidad, busca modelos que utilicen piel flor, piel engrasada o nobuck. Al ser más puras, se habrán tratado menos que las de menor calidad, por lo que su capacidad de transpiración será mayor.
  • Espesor de la piel. Un espesor mayor proporcionará mayor duración al calzado. Busca siempre espesores de 2 a 2,2 mm.

Aparte de la piel, también puedes fijarte en otras cosas como el material en el que está hecha la suela, los complementos utilizados (cordones, ojetes…), presencia de forro interior, etc.

Cómo identificar un calzado de seguridad cómodo

Saber si unos zapatos de seguridad te resultarán cómodos no es sencillo. Lo normal es que no lo sepas con certeza hasta unos días después de utilizarlos. Sin embargo, hay elementos que te pueden ayudar a saberlo antes de realizar la compra:

  • Horma. Como regla general, compra siempre calzado de seguridad de horma ancha. Los pies tendrán más libertad y será menos probable que la puntera te haga rozaduras.
  • Suela. El material tradicional utilizado en las suelas del calzado de seguridad es el poliuretano de doble densidad (PU2D). A pesar de sus buenas características, hoy en día existen otros materiales como el phylon que te aportarán un mayor confort.
  • Acolchados. Elige siempre calzado que tenga un buen acolchado en la lengüeta ya que hará que notes menos la presión de los cordones en el empeine. Si vas a elegir botas en vez de zapatillas, fíjate bien en que la zona del tobillo esté también acolchada de forma adecuada.

El diseño como parte esencial

Un número creciente de empresas pone cada vez más atención en la imagen. En un mundo hiperconectado como el nuestro, la proyección de la imagen de marca se ha convertido en algo fundamental. Lo que los clientes piensen de las empresas y los mensajes que difundan acerca de ellas son de vital importancia. Un simple tweet de la persona indicada puede hacer que lluevan nuevos pedidos.

En este sentido, la imagen corporativa es algo a lo que cada vez se dedican mayores recursos. Y el calzado de seguridad forma parte de ella. Unos zapatos bonitos, cuidados y con líneas elegantes dejarán mejor imagen en el subconsciente de los clientes. Saber aprovecharse de ello y transmitir el mensaje que a la empresa le interesa es, por tanto, prioritario.

El precio debe ser el que se ajuste a tus necesidades

Hoy en día hay muchos modelos diferentes de calzado de seguridad. Desde los más baratos que apenas llegan a los 20 € hasta los más sofisticados. Como comprenderás, no todos están hechos para el mismo público.

Así pues, lo primero que tienes que hacer es determinar qué clase de público eres. ¿Eres un trabajador que se compra su propio calzado de seguridad porque el que te da la empresa te hace daño? ¿El dueño de una pequeña empresa y tienes un pequeño equipo de personas junto al que trabajas todos los días? ¿Eres el jefe de compras de una empresa con un número importante de trabajadores con márgenes reducidos? ¿O acaso eres el responsable de prevención de riesgos laborales de una gran multinacional que pone especial atención a la productividad de sus empleados?

 

Éstos son sólo cuatro posibles escenarios ante una compra de calzado de seguridad. Como comprenderás, hay tantos distintos como empresas. Pero en todos ellos existe un elemento en común: la importancia relativa del precio.

Si el producto vas a utilizarlo tú, sabrás por descontado las ventajas de llevar unas botas de seguridad de cierta calidad. De forma automática descartarás las gamas más económicas.

Por su parte, si el producto no lo vas a utilizar, sino que lo compras para otros, es probable que mires más estrictamente la parte económica que la de la salud. Que te inclines más hacia un lado de la balanza o hacia el otro dependerá en buena medida del presupuesto que tengas para esta partida.

Qué estoy dispuesto a sacrificar por el camino

Una vez hayas priorizado los criterios para elegir el calzado de seguridad, es más que posible que tengas que realizar algunos ajustes. Vendría a ser un proceso similar a la compra de un coche nuevo. Hay veces que nos gustan los últimos avances multimedia o de eficiencia energética, pero sencillamente no nos los podemos permitir.

Por esta razón, tendrás que poner en una balanza calidad, comodidad, diseño y precio y ver qué descartar y en la medida que lo haces.

Por ejemplo, puedes restringir el precio a un máximo, buscar un modelo que sea cómodo aunque los materiales sean más básicos o te guste menos el diseño. O bien buscar unas zapatillas que estén a la última en cuanto a imagen aunque no sean tan cómodas como otras.

Al fin y al cabo, la decisión final dependerá de ti. Tú sabes lo que te interesa más y de lo que podrías prescindir. Eso sí, ten en cuenta que cada elemento que modifiques tendrá consecuencias de distinto tipo.

Consecuencias de descartar cada uno de los beneficios

Como ya te he comentado, cuando modificas un componente del calzado, éste afecta al resto.

Para que te hagas una idea, el conjunto funcionaría como unos vasos comunicantes. Calidad, diseño, confort y precio serían los cuatro vasos. Al variar el volumen de líquido de uno de ellos, irremediablemente se modificará el de los otros tres.

Empecemos por las consecuencias de reducir la calidad del calzado. Cuánto más básicos sean los materiales utilizados en la fabricación, más barato será el coste. La reducción del coste de fabricación se trasladará al precio final del producto, por lo que podrás conseguir botas más baratas. Eso sí, ten en cuenta que generalmente la calidad será inferior. Así, el calzado será menos transpirable, durará menos tiempo en perfectas condiciones o menos cómodo.

La segunda posibilidad es simplificar el diseño. Ante diseños más sencillos, previsiblemente el precio del calzado será inferior. En cambio, ni la calidad ni el confort tienen por qué verse afectados. Así, podrías estar comprando unas botas de seguridad aparentemente simples (de piel negra y lisa) y que la calidad de las mismas sea la más alta del mercado.

Estos casos de productos de apariencia sencilla son los más complejos de identificar, pues si la descripción del artículo no es completa no te resultará fácil ver si es de buena calidad o no. Como ejemplo de qué buscar en estos casos, puedes ver cómo describimos estas botas de seguridad de composite.

La modificación del confort del calzado va también muy ligada al precio. Cuanto menor sea la comodidad que proporcionan, menor será el precio.

Sin embargo, te puedes encontrar casos en los que el precio no baja demasiado porque se emplean materiales de cierta calidad. Con mayor frecuencia será el diseño llamativo el que haga que te cobren más por el calzado. Si no quieres que esto te ocurra, busca que el calzado tenga horma ancha o que la suela esté hecha con materiales que incrementan el confort.

Por último, el precio. Si sólo miras el precio al comprar, ten claro una cosa: menor precio lleva implícito peores materiales. No hay más. Con suerte podrás encontrar unas botas de seguridad que cumplan su función y no te destrocen los pies. En el peor de los casos, te generarán problemas en la pisada. En ti está considerar qué es lo que te interesa o qué puedes permitirte.

Características especiales que condicionan la elección

Aunque todo lo dicho hasta ahora te haga llegar a la conclusión de que tu tipo de calzado de seguridad ideal es uno, puede haber características especiales que hagan que no puedas recurrir a él.

El más habitual son los problemas de talla. Al igual que ocurre con el calzado de calle, hay fabricantes de calzado de seguridad que dejan fuera los números menos frecuentes. Si utilizas un número que está dentro de este grupo, una de las primeras cosas que tendrás que hacer es ver si el modelo que te interesa está disponible en esa talla. Una vez hecho eso, entra a considerar el resto de aspectos descritos en este post.

La elección del calzado de seguridad puede verse condicionada por alguna enfermedad del usuario. Si este es tu caso, verifica si los modelos que te interesan cumplen con las características que tu caso concreto requiere.

También con cierta frecuencia aparece en esta lista la imagen que las empresas quieren transmitir de sí mismas. Mientras que algunas quieren proyectar clasicismo y seriedad, para otras la modernidad es lo primero. Si eres el responsable de compras de una empresa que considera la imagen un valor fundamental del negocio, tendrás que hacer un filtrado previo para encontrar modelos que se ajusten a lo que quieras que tu empresa diga de sí misma.

Hay múltiples particularidades que pueden condicionar la elección del calzado de seguridad. Aquí sólo hemos señalado tres de las más frecuentes. Sin embargo, hay un denominador común en todas ellas. Deberás filtrar los modelos disponibles previamente para que se ajusten a lo que buscas. Por suerte, hoy en día internet ha facilitado enormemente esta tarea.

Y después de todo esto, ¿qué es lo más importante en la elección?

A pesar de todo lo que has leído, quizás todavía no tengas claro qué es lo más importante para ti. Hay demasiadas opciones en el mercado y te dará miedo equivocarte. Es normal. Sólo ten en cuenta una cosa: qué es lo que más te importa.

Si lo que más te importa es gastar menos dinero, adelante. Ve a por ello y no lo pienses. Máxime si de ti depende la compra de muchos pares de zapatos de seguridad. Compra calzado barato y pasa a otra cosa. Eso sí, ten en cuenta que a veces lo barato sale caro, pues tendrás que renovarlo con más frecuencia.

Por el contrario, si el precio no es determinante, te recomendamos que prestes más atención a la comodidad. Piensa que vas a pasar muchas horas al día con el calzado de seguridad puesto. Buscar unas zapatillas de seguridad cómodas puede convertirse, por tanto, en una necesidad. Tu salud bien merece gastar un poco más.

Conclusión

Espero que en este artículo hayas podido encontrar una guía útil acerca de cómo encontrar el mejor calzado de seguridad.

Una gran parte de la población utiliza calzado específico para su puesto de trabajo. En cambio, pocos saben de la importancia de acertar en la elección. Habitualmente no se ha dicho al usuario que existe una metodología al respecto. El proceso de toma de decisión en lo relativo al calzado de seguridad debe estar sistematizado. Y mucho menos de las consecuencias para la salud del usuario que puede haber.

El proceso a seguir será el siguiente: conocer las necesidades básicas de tu puesto de trabajo, si tu profesión requiere de alguna característica especial, qué quieres obtener del calzado y si hay algo en ti o tu entorno que puede condicionar esta decisión.

Una vez sepas esto todo será sencillo. Simplemente tendrás que apretar el botón de comprar y esperarlo en tu casa.

Y tú, ¿qué consideras importante a la hora de elegir el calzado de seguridad?

Aporta tu experiencia en el apartado de comentarios.

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